Pese a que hay demanda y el transporte fluvial es el más eficiente, el sector nucleado en la Cámara Argentina de Arena y Piedra atraviesa una profunda crisis debido a las insólitas asimetrías regulatorias que dificultan la actividad e impiden crear fuentes de trabajo.

Buenos Ares, 7 de agosto de 2020.- Toda la industria de la construcción en la región más densamente poblada de nuestro país, con sus millones de habitantes y de edificios, se nutre de materiales extraídos de las canteras al sur de la gran cuenca de los ríos Paraná y Uruguay, y que naturalmente eran transportados en barcos hasta las cabeceras en las regiones urbanas. Sin embargo, hoy todo ese sector tan vital está sumido en una profunda crisis que va más allá de la coyuntura económica, y que se debe –al igual que la crisis generalizada que afecta a todo el transporte fluvial en la Argentina– a la falta de una política de desarrollo, o peor aún, a la vigencia de regulaciones que favorecen la competencia desleal y disminuyen la competitividad de las empresas y las fuentes de empleo para los trabajadores.

Hoy, con unos 15 buques amarrados “y el resto trabajando a media máquina” –aunque sigue habiendo carga, que se transporta en camiones–, la Cámara Argentina de Arena y Piedra (CAAyP) busca intensamente visibilizar esta problemática, por la que vienen realizando propuestas, gestiones y reclamos desde 2018 ante los ministerios de Economía, Transporte y Trabajo, la AFIP y diversas oficinas públicas, y trabajando conjuntamente también con las organizaciones sindicales del sector, como el Centro de Patrones.

La realidad es que en los últimos cuatro o cinco años, nuestro sector ha venido perdiendo competitividad frente al transporte terrestre”, explicó a Proa al Futuro Alejandro Rojas, presidente de CAAyP. Esta cámara abarca cabeceras que van desde Zárate hasta La Plata, con buques que cargan materiales para diversas industrias en canteras del Paraná Guazú, Paraná Bravo y Paraná a la altura de San Pedro y San Nicolás.

Lo inédito de esta situación es que el transporte fluvial en teoría es por lejos el más eficiente y económico para esta actividad: “Eso es así en el 99 por ciento del mundo menos en Argentina, porque aquí tenemos un gran incremento de los costos operativos, dado por cargas sociales, impositivas, y por una serie de asimetrías que nos generan mayores costos”, señala Rojas.

Hoy, ante la merma en la actividad de la construcción a causa de la pandemia, el sector de arena y piedra atraviesa su peor tormenta, y, según el presidente de la cámara empresaria, “si todo el cabotaje en los ríos argentinos está en crisis por falta de una política de Estado, el sector de arena y piedra está totalmente olvidado”.

Entre las situaciones puntuales que afectan a la competitividad y que podrían resolverse, Rojas menciona las exigencias regulatorias fijadas por Prefectura, “que son para barcos de ultramar, más exigentes que las que se aplican en Europa, y muy por encima de la de los buques que navegan el litoral entrerriano en la zona de Ibicuy, Médanos o Colón, o de las canteras ubicadas en la zona norte de la provincia de Buenos Aires”.

En esas zonas trabajan buques de mucho menor porte habilitados por una regulación especial que data de 2003, con distancias cortas, múltiples viajes diarios de pocas horas, menor tripulación mucha menos regulación, mientras que CAAyP opera buques de mayor porte con viajes de entre 20 y 24 horas: “Frente a esos dos polos, nuestras cabeceras van perdiendo cada vez más mercado, independientemente de la situación del país en las últimas décadas”, explica.

La competitividad relativa del sector cae aún más cuando en la industria de la construcción se privilegia el transporte en camiones, donde la falta de controles posibilita una carga que a veces llega a ser el doble de la reglamentaria, dice Rojas. Por este tipo de asimetrías, gran parte del transporte de arena vítrica (utilizada en la industria del vidrio), bobinas de acero y carbón que tradicionalmente llevaban las empresas nucleadas en CAAyP, hoy se hace en camiones por las rutas que van desde Entre Ríos y el norte bonaerense hacia el AMBA y La Plata.

Admitiendo que el problema tiene solución y es de nivel político, la cámara que preside ha decidido trabajar codo a codo con las fuerzas sindicales por el interés común de reactivar al sector: “Desde hace un par de años hemos decidido trabajar en conjunto con los sindicatos, porque este no es un problema que los empresarios podamos resolver solos por nuestro lado y los trabajadores por el otro –concluyó Rojas–. Hoy estamos trabajando en equipo para ver si en conjunto podemos hacernos cargo de algunas tareas que el Estado abandonó, como el contralor de cumplimiento de las dotaciones, el de las cargas sociales o el de los límites de carga en las terminales. Si el sector logra ser más competitivo, podrá generar.

Por Marcelo Rodríguez